Navarra y Gansu, puertas de dos caminos universales

Los días 19 y 20 de septiembre tendrá lugar en la provincia china de Gansu la segunda edición de la Silk Road International Cultural Expo. Se trata de uno de los principales eventos que se organiza en la República Popular China en torno al proyecto de la Nueva Ruta de la Seda (OBOR por sus siglas en inglés). Celebrado en Dunhuang y configurado como un foro de diplomacia pública, las industrias creativas y culturales ocupan el centro de las actividades, pero también la cooperación energética o los vínculos de las universidades a través de los países que forman parte, de alguna manera, de la OBOR.

La elección de Dunhuang no es casual. La ciudad fue un enclave estratégico, la puerta a través de la cual los viajeros –con sus ideas, mercancías, el arte, las religiones…– entraban en el país de la dinastía Han, en los orígenes de la Ruta de la Seda. Hoy, la provincia de Gansu, quiere poner en valor ese patrimonio intangible para ganar visibilidad en Asia y el mundo.

Precisamente eso mismo fue lo que hizo Navarra al final de la década de los ochenta y primeros noventa con el Camino de Santiago. Al igual que Gansu, Navarra ocupa un lugar privilegiado como puerta del Camino. El Camino y la Ruta son Patrimonio de la Humanidad.

Es por eso una gran noticia que el Gobierno de Navarra participe en la segunda edición de la Silk Road (Dunhuang) International Cultural Expo, y lo haga de la mano del Servicio de Proyección Internacional y la Universidad Pública de Navarra. Economía y conocimiento pueden jugar un papel central en la confección de un espacio de intereses común previo a una hoja de ruta en beneficio de ambos territorios.

China busca un nuevo modelo de crecimiento y eso es palpable en los ejes de desarrollo del XIII Plan Quinquenal (2016-2020) donde la protección del medio ambiente, la educación y el desarrollo de los servicios e industrias culturales comparten espacio con la construcción de infraestructuras y la captación de inversión extranjera. En concreto, los objetivos buscados por las autoridades de la Provincia de Gansu en materia de transporte y logística (aspiran a convertirse en un nudo de comunicaciones entre China, Asia Central y Europa), intercambios económicos, cooperación industrial y cooperación cultural, no solo supone una oportunidad para las empresas navarras de sectores como el farmacéutico, agroalimentario o eólico (como muestra un botón: el Gansu Wind Farm está llamado a ser el principal parque eólico del mundo. En 2015 ya producía  7.965GW, su objetivo es llegar a producir, en 2020,  20GW)  también representa una oportunidad para, aprovechando el interés del Gobierno de Gansu de internacionalizar sus empresas, estudiar la posibilidad de atraer inversión a Navarra.

La cooperación universitaria tiene un importante recorrido. La misión institucional visitará dos universidades con perfiles muy sinérgicos con la Universidad Pública de Navarra (UPNA). La Lanzhou Jiaotong University , una institución donde la ingeniería está en su adn, y la Lanzhou University, una de las más importantes universidades de la República Popular (ocupa el número 34 en el ranking nacional) y donde la investigación básica en ciencias le ha reportado reconocimientos nacionales e internacionales. Pero además, la UPNA tiene investigadores con trayectorias de máximo interés para Gansu, como la erosión de suelos, desertificación, tecnología alimentaria, etcétera.

Hoy vivimos en un mundo muy distinto al de los años noventa, cuando Navarra articuló toda una estrategia de visibilización a través del Camino de Santiago y que catalizó, como en Gansu hoy, el sector turístico. Un mundo distinto que, además, veremos cambiar más con la conectividad como centro. China ha apostado claramente por la conectividad tal y como se vio en  la cumbre del G-20 de Hangzhou (4-5 de septiembre de 2016)[1].

Al margen de las inversiones en infraestructuras que serán necesarias (una de las obsesiones chinas) para avanzar en esta conectividad mundial[2], China puso sobre el tapete del G-20 el impulso hacia una “economía mundial innovadora, vigorizada, interconectada e inclusiva”. El proyecto no avanza por igual y corregir –por ejemplo– la brecha de infraestructuras existente entre varias zonas del mundo debería ser un objetivo prioritario. No solo se trata de grandes proyectos, sino también importan los aspectos cualitativos y ahí las empresas navarras que han desarrollado conocimiento en este ámbito pueden tener su oportunidad.

Pero, más allá de las infraestructuras, lo que aquí interesa es que la Ruta de la Seda es la idea que maneja China para ahondar en su proyección internacional como país, el impulso de la cooperación –económico, política, social, universitaria…– con otras partes del mundo, el incentivo a sus empresas para que salgan fuera y que sus provincias se desarrollen y crezcan. Es decir, para incardinar al conjunto del país con esa idea de  “conectividad” de la se hablaba más arriba. La Ruta de la Seda es una idea-imagen motriz. En el mismo sentido, Navarra puede utilizar el Camino de Santiago en sus relaciones con China y, en concreto, en el momento de desarrollar sus relaciones con la Provincia de Gansu. La universalidad de la Ruta de la Seda y el Camino de Santiago puede ser la base de un vínculo natural entre Navarra y Gansu. Un vínculo a través del cual desarrollar un discurso común sobre puntos concretos de, al menos, cuatro de los ejes temáticos de desarrollo económico de Navarra: Turismo, Energías Renovables, Industrias Creativas y Salud.

Sin duda, la relación de Navarra con China requiere de un proyecto que ayude a cumplir los objetivos del Plan de Internacionalización de Navarra y de la Actualización de la Estrategia Inteligente. La misión institucional del Gobierno de Navarra a Gansu bien podría ser un primer paso en esa dirección y, ya se saber lo que dicen los chinos: Un viaje de 10.000 li comienza con un solo paso. Al juzgar por el resultado de la Larga Marcha, parece saber de lo que hablan.

[1] Ver esta idea más desarrollada en Andrés Ortega, “Conectografía”: https://blog.realinstitutoelcano.org/conectografia/

[2] Según el Instituto Global McKinsey el mundo invierte 2,5 billones de dólares al año en infraestructuras y serán necesarios  3,3 billones anuales solo para mantener las tasas esperadas de crecimiento de aquí a 2030.

Sobre el Autor: Andrés Herrera Feligreras

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